El expreso de San Petersburgo pitó en el puerto

PUNTARENAS. Entre diciembre y marzo, San Petersburgo (Санкт-Петербург), en Rusia, tiene una temperatura promedio de 5.4°C, y nieva. Hoy sábado, para la ciudad de Puntarenas, la temperatura máxima proyecta por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) era de 33°C, con un sol incandescente capaz de competir con el mismo Infierno, si es que existe…

Ese dato en mano sirve para conceptualizar y valorar aún más la victoria de Timofey Kritsky, de 27 años de edad, y de todo el equipo de Rusia, que soportó la inclemencia del tiempo para ganar la sétima etapa de la Vuelta Ciclística-Kolbi a Costa Rica, entre Liberia, Guanacaste, y Puntarenas, de 135.92 kilómetros, en un camino ondulante y ardiente: ¡eran las 12 del día cuando cruzó la meta en el Paseo de los Turistas, con el Océano Pacífico a sus pies y sin una sola nube en el techo! El tiempo: 3H:12’:36”. Le siguieron Carlos Brenes (BCR), Ronald Araya (Stard Cars) y Yors Santofimio -¡por fin apareció Colombia!-, a 58 segundos los tres. ¡Ni el humo le vieron en el embalaje a la centella rusa!

Literalmente el Expreso de San Petersburgo arrolló en el puerto y los puntarenenses luego de muchos años volvieron a escuchar el pito del tren que sonaba a todo pulmón Kritsky y sus camaradas de la Selección Nacional.

Decíamos ayer que Rusia realizaba un excelente trabajo en la Vuelta Dorada. Pero no es nada nuevo.  En el 2013 Alexander Serov y Evgeny Kovalev ganaron etapas aquí, y en el 2009 Ivan Kovalev, por mencionar al trío del septeto que está en competencia hoy.

Debido a las características del terreno y el clima, se sabía que los tres punteros de la clasificación general no expondrían sus posiciones ni arriesgarían segundos, así que los Tres Jinetes del Apocalipsis se mantuvieron a la expectativa, se miraron de reojo, se hicieron muecas, se sacaron la lengua, pero ninguno asomó las uñas. Josué González (Coopenae-Movistar-Economy Rent a Car) sigue de primero y los cuatro segundos sobre Juan Carlos Rojas (Frijoles Los Tierniticos-Arroz Halcón) y los 16 sobre Román Villalobos (Junta de Protección Social de San José-Bicicletas Giant), valen lo que pesan en oro, máxime que estamos a cuatro etapas de que la Vuelta 50 llegue a su fin y los organizadores comiencen desde ya a montar la 51, como lo están anunciando. Falta lo más bravo, el Cerro de Vuelta, para allá y para acá.

La pimienta de la competencia estaba en las metas volantes. ¿Cuál es la ciencia de esas metas intermedias? Avivar las huestes, obligarlas a apurar el paso, a chancletear con todo, a potenciar las piernas y la resistencia.

Y en ese departamento dictan las reglas los cubanos, los argentinos, los chilenos y los descendientes del Zar Pedro el Grande, fundador del imperio ruso en 1705.

Desde que se dio la largada en Liberia los ataques fueron constantes. Al kilómetro 25.74 pasó primero por la entrada de Bagaces el chileno Pedro Palma, seguido el por el argentino Ariel Sivori y por el colombiano Santofimio. Ya para entonces llevaban 35 segundos de ventaja sobre el pelotón.

Sobre una moderna carretera que se construye en cemento y digna de elogios, con ventas de vino de coyol cada 500 metros, al paso de la segunda meta volante, a la entrada de Cañas (47.39 km), Federico “Lico” Ramírez, el veterano de mil batallas -39 años de edad- pasó adelante, sobre el cubano Hennier López y Sivori, quien luchaba con denuedo por recuperar el liderazgo de las metas volantes que 24 horas antes le arrebatara Alcolea, quien por cierto no pudo cumplir su promesa de ganar esta etapa…

Ya, en esa parte de la ruta, los punteros, que eran como 20, llevaban 3 minutos y 35 segundos de diferencia sobre sus perseguidores. Antes, un señor, con escobón en mano, limpiaba la calle de arena y piedrilla, para que el asfalto sirviera de alfombra roja, como quizás en algún momento hiciera para recibir con palmas y óleo al recordado ciclista Carlos Alvarado Reyes, hijo predilecto de esas tierras, campeón de la Vuelta en 1977.

A esa altura hasta el más neófito en la materia sabía que el vencedor de la etapa estaba en la punta, donde iban hombres de buen cartel, pero ninguno peligroso para los líderes, quizás Santofimio, pero no era para tanto.

En Miramar, a la altura del Palenque Garabito (km 110.02), en la tercera meta intermedia, el cronómetro dejaba ver una luz de 4 minutos y 40 segundos entre proa y popa. Palma volvió a mandar, con la escolta del ruso Artur Ershov y el cubano Yennier López. Luego de ahí se partió el tostel, Kritskiy se paró en sus pedales, bamboleó la bicicleta de un lado a otro, y chao vida mía, nos vemos en el Puerto…

Como líder general continúa Josué González (22:18:12), por puntos y en las volantes Arnold Alcolea, en la montaña César Rojas (Frijoles Los Tierniticos-Arroz Halcón) y en la división Sub-23 Daniel Bonilla (JPS-Giant). Por equipos acumula menos minutos JPS-Giant.

La octava etapa será este domingo 21 de diciembre. Va de Puntarenas a Santa Ana, en San José, por la carretera vieja, para un total de 134.2 km. Parte a las 9:00 a.m. del Paseo de Turistas y remata frente a la Municipalidad de Santa Ana. En disputa dos metas volantes, en los kilómetros 20.55 (entrada a Esparza) y 72.76, en Sarchí de Valverde Vega, Alajuela, frente a la gasolinera. Hay un Premio de Montaña de primera categoría en Cambronero, en el Alto Constanza (1.132 msnm), al kilómetro 25.99.

En esta parte de la Vuelta se verán ataques entre todos los equipos costarricenses, en especial hacia los Tres Jinetes del Apocalipsis. Por su parte Cuba, Argentina, Chile y Rusia seguirán en su pelea por las metas volantes y César Rojas tendrá que dejar su zona de confort, ayudar a su hermano Juan Carlos y velar por su posición en la altura. Todo esto como antesala del Cerro de la Muerte.

Fuente: Otto Fonseca Alvarado/ Periodista.

Comentarios en Facebook

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *