Modric marca el fin de una era

Después del Balón de Oro otorgado al brasileño Kaká en el año 2007, año en el que fue figura del AC Milan que logró ganar la “Orejona”, los aficionados al fútbol se acostumbraron al duopolio del argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo, que en los últimos 10 años luchaban hombro a hombro por llevarse el galardón como mejor jugador del mundo.

Esta rivalidad los llevó a enfrentarse por nueve temporadas en el fútbol español, siendo las más grandes estrellas del Real Madrid (Cristiano Ronaldo), y Barcelona (Lionel Messi). Durante los clásicos españoles las miradas de todo el mundo se posaban sobre ellos, que a día de hoy ostentan récords de máximos goleadores en sus clubes y están en las páginas doradas de la historia de estos clubes y del fútbol mundial.

Con cinco Balones de Oro cada uno, se demuestra el amplio dominio que ambos han tenido sobre el césped en los últimos años, algo que incluso llevaba y aún lleva a extensos debates y discusiones entre aficionados, periodistas y técnicos sobre cuál de los dos es mejor, pero lo cierto es que con la última gala para entregar este premio se rompió esta racha.

Tras nueve años en el fútbol español, Cristiano Ronaldo protagonizó el traspaso del mercado el pasado verano, cuando se marchó a la Juventus de Turín. Hoy, su excompañero en el equipo merengue, Luka Modric, es el primer ganador de este trofeo tras la era de ambos cracks.

El volante de 33 años es el director de orquesta en el mediocampo del Real Madrid y la selección de Croacia. Junto a CR7, es tricampeón de la UEFA Champions League y aportó de gran manera a que su país llegara a la Final del Mundial de Rusia 2018, de la que es capitán y fue elegido mejor jugador de ese certamen.

Pero los reconocimientos al talentoso volante no acaban ahí. Fue además elegido mejor jugador de la UEFA y ganador del premio “The Best”, premios a la importancia y desenvolvimiento del canterano del Dynamo Zagreb en la cancha, tanto con los blancos como con la selección balcánica.

Modric vivió en carne propia los estragos de la guerra que se vivió en su país y, tras destacar en el Dynamo Zagreb de Croacia emigró a Inglaterra para jugar con el Tottenham Hotspur en 2008. Desde joven dio muestras de su calidad y una gran capacidad de adaptación a la exigencia del fútbol inglés. Al convertirse en una de las figuras más destacadas del equipo de White Hart Lane, el Real Madrid lo fichó en 2012 tras una intensa negociación. Desde entonces, ha sido fundamental para los éxitos del equipo de la capital española en los últimos años.

Con Croacia participó en los mundiales de 2006, 2014 y 2018. En los dos primeros la selección croata no pasó de fase de grupos, pero este año, y con Modric tomando la batuta acompañado de un equipo de experiencia con compañeros como Perisic, Subasic, Mandzukic, Rakitic, Brozovic entre otros, lograron pasar con sufrimiento los Octavos de Final ante Dinamarca por penales, los Cuartos ante Rusia por la misma vía y las semifinales ante Inglaterra, generando en los futbolistas un gran desgaste físico por el poco tiempo de recuperación entre un partido y otro. Y Modric, con 33 años, lo jugó todo.

Ahora habrá que esperar si futbolistas más jóvenes como Mbappé, Griezmann, Neymar, entre otros, cumplen con las expectativas que recaen sobre sus hombros y son los sucesores de dos jugadores históricos en este deporte.

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