Una final inconclusa

Desde que se dieron los cruces de cuartos de final en la Copa Libertadores entre Boca Juniors y Palmeiras, así como River Plate y Gremio, los más morbosos pensaban en la posibilidad de una final hasta ese momento denominada “soñada” entre los clubes argentinos, seria algo inaudito, debería de ser un evento memorable.

Y al final, las condiciones se dieron, la “Final del Mundo”, llamada por los medios, ha tenido diferentes contratiempos, tanto en la ida en la Bombonera, como en el Monumental; en la casa de los xeneizes se atrasó un día el juego por las condiciones climáticas que se vivieron en la Ciudad de Buenos Aires, el juego se pudo llevar a cabo el domingo 11 de noviembre, que concluyó con empate a dos. Fue lo que se esperaba, un ir y venir de ambos clubes, disputado con garra, hasta ese momento lo planeado estaba siendo realidad.

Para la vuelta la situación se complicó en el Monumental de Núñez, donde el autobús que transportaba a Boca fue atacado con piedras y objetos contundentes por parte de seguidores de River Plate. La policía respondió al ataque con gases lacrimógenos, mientras el bus de Boca entraba a las instalaciones, los jugadores y el cuerpo técnico sufrieron afectaciones físicas, las imágenes en la televisión hacían constatar que los jugadores de Boca no se encontraban bien al momento de bajarse del autobús y rápidamente ingresaron a los camerinos; vómitos, cortaduras faciales y lesiones oculares fueron el resultado del ataque de los aficionados hacia el cuadro xeneize.

Uno de los jugadores que más se vio afectado fue el capitán, Pablo Pérez, quien fue trasladado a un centro médico para ser valorado por lesiones en la córnea de su ojo derecho. Aunado a esto, un grupo de aficionados lograron entrar al estadio Monumental sin poseer entradas, ingresando de forma salvaje y violentando a quien se interpusiera, estos actos llevaron a la suspensión del juego el pasado sábado, la organización del evento se vio ventilada, hubo críticas a la forma en que se resguardó al plantel visitante y la poca vigilancia que recibieron al ingresar al Monumental, pese a no tener hinchas de Boca ingresando al sitio, cabe recalcar que en Argentina, debido a la recurrencia de estos actos en el fútbol local, el gobierno no brinda soporte a los clubes al interior de los estadios de fútbol, sino más bien son los clubes quienes deben de velar por el orden en sus instalaciones.

Los presidentes de los clubes, Daniel Angelici de Boca Juniors y Rodolfo D’Onofrio de River, junto al presidente de la CONMEBOL, Alejandro Dominguez, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunieron de emergencia en el estadio para coordinar una fecha para poder realizar el encuentro, preliminarmente se disputaría el domingo, bajo un control riguroso de los aficionados, sin embargo, conforme se acercaba la hora del partido, aparecían comunicados informando que Boca solicitaba la suspensión del partido, ya que parte del equipo no se encontraba en condiciones para disputar la final.

El estadio, lleno de hinchas del club millonario esperando que ver un juego épico y sin precedentes, conforme pasaba el tiempo, perdían la esperanza de que esa tarde se llevara a cabo, se fueron a sus hogares sin poder disfrutar de una final soñada en el Cono Sur.

Ahora CONMEBOL y los presidentes de ambos clubes buscan una fecha y un lugar para realizar el juego sin problemas, se ha estimado el 8 de diciembre como fecha tentativa, en cuanto al lugar se han propuesto diferentes: el mismo Monumental, -esta opción pierde fuerza ya que la ciudad bonaerense en los próximos días albergará la cumbre del G20 por lo que todos los esfuerzos policiales estarán enfocados en el resguardo del evento-, jugar en Emiratos Árabes Unidos, lugar donde a partir del 12 de diciembre el ganador del torneo deberá disputar el Mundial de Clubes, hasta el Luigi Ferraris, casa del Génova de Italia. También se ha ventilado la opción de que el torneo se declare desierto e incluso se entregue la Copa a Boca por medios administrativos, debido a los acontecimientos del pasado sábado.

Lo que todos los aficionados al fútbol estuvieron soñando las últimas semanas se ha convertido en estos días en una pesadilla, diferentes personajes del mundo del balompié han repudiado los actos sucedidos en Núñez, la sociedad argentina se ha mostrado avergonzada por el nivel de violencia y que ha teñido un evento que debió haber sido una fiesta mundial.

Gabriel Omar Batistuta, un referente del fútbol argentino ante el mundo, publicó en sus redes sociales: “Otra oportunidad más perdida delante del mundo entero que nos observa, vergonzoso, lamentable.”

Señalar solamente a la sociedad argentina por el hecho vendría siendo ver sólo la parte superficial de un iceberg que es la violencia en nuestras sociedades, en todas, sin distingo de locación, religión o color, el mundo del fútbol debe ser más civilizado y menos fanático, de ese que piensa que después del pitazo final, cada quien deberá volver a su hogar, sano y salvo, sea el vencedor o el vencido.

 

Comentarios en Facebook

También podría gustarle

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *