Bolaños: «Ahora me siento joven»

FIFA.com – Christian Bolaños no para de moverse. El centrocampista costarricense recorre incansable la banda derecha, una y otra vez, como un torbellino. A sus 30 años, es el miembro más veterano de la selección, pero no ha dejado que eso le detenga. 

Un electrizante entusiasmo es el rasgo que mejor define al equipo, en el que conviven jóvenes aspirantes con jugadores expertos. La inclusión de Bolaños es un guiño al pasado: de entre los integrantes de la presente selección es el único que acudió también a Alemania 2006, la última vez que los Ticos participaron en la Copa Mundial de la FIFA™. En aquella ocasión, los costarricenses perdieron los tres partidos disputados. «Ahora venimos con más hambre», revela. «Entonces no teníamos demasiada gente jugando en el extranjero. Ahora todos quieren emigrar, y toman como ejemplo a los que nos fuimos antes». Los más jóvenes del equipo miran con respeto y no poco agradecimiento al veterano, sabedores de que él contribuyó a despejar el camino que ahora se abre ante ellos.

Los partidillos de Costa Rica en los entrenamientos son una mezcla a partes iguales de fútbol callejero, fiesta de barrio y auténtico caos. A veces, el portero Keylor Navas juega como un futbolista de campo más y quien se enfunda los guantes es Bryan Ruiz, capitán, organizador de juego y otro de los líderes del equipo. Paulo Wanchope, ayudante del seleccionador, sigue tan esbelto y en forma como cuando jugaba en el Manchester City (y como cuando disputó el Mundial de 2006 junto a Bolaños), y no duda en sumarse a la acción. Los jugadores entran con todo al quite, y cada error se recibe con carcajadas y abucheos. Los goles se celebran con idéntico entusiasmo, sobre todo cuando el que incrusta el balón en la red es uno de los jóvenes, alguien como Joel Campbell, de 22 años, el joven prodigio fichado por el Arsenal.

Un líder sereno
En medio de este desbarajuste, Bolaños irradia serenidad. «Cuando saltamos al terreno de juego procuramos permanecer concentrados todo el tiempo», revela a FIFA.com el autor de dos pases de gol durante la victoria de Costa Rica frente a Uruguay en su primer partido de esta fase final. «Ésa es la clave: no desconcentrarse nunca, ni siquiera un instante», continúa Bolaños, inmediatamente reconocible por la cinta negra que luce siempre en la frente. «Yo cumplo con mi parte, igual que los demás.» 

Bolaños tiene la mirada cálida de los líderes generosos. Trata a sus jóvenes compañeros con mucha amabilidad, y sobre el terreno de juego hay pocos futbolistas en la cita brasileña, incluso en los grandes equipos, tan explosivos y con tan buen toque de balón como él. Bolaños se siente muy a gusto con el balón, y es tan rápido con la pelota en los pies como sin ella. «No voy a decir que me haya sorprendido lo que está sucediendo», dice, restando importancia a la hazaña de Costa Rica, que se ha clasificado para la siguiente fase como campeona de un grupo en el que competían también Inglaterra, Italia y Uruguay. «En cuanto tomas impulso, sólo queda esperar que se mantenga. Únicamente se han sorprendido quienes no conocen demasiado a Costa Rica».

Bolaños nació en San José, la populosa capital del país, y aun cuando Costa Rica es un país próspero, procede de una zona a la que los turistas y residentes extranjeros no se acercan ni por asomo. Hatillo es un distrito conflictivo, pero allí fue donde se enamoró del fútbol y dio los primeros pasos hacia una vida muy, muy distinta. 

Labor pionera
Comenzó su andadura profesional a los 17 años de edad en el Deportivo Saprissa, el grande de la capital. En 2005 debutó con la selección nacional: ese mismo año, su club se proclamó campeón de la CONCACAF y participó en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Bolaños salió decidido a causar sensación en su primera gran experiencia internacional y se proclamó tercer mejor jugador de la competición. Las primeras (y modestas) ofertas de clubes europeos no tardaron en llegar. 

En aquel entonces era muy poco habitual ver jugadores costarricenses en los campos europeos, y el traslado no trajo consigo el éxito inmediato. A Bolaños, acostumbrado a un juego más técnico, le costó adaptarse al fútbol danés, tosco y extremadamente físico. Consiguió, sin embargo, hacerse un hueco en el IK Start noruego, donde fascinó a los aficionados y a sus propios compañeros. Regresó entonces a Dinamarca y, enrolado en las filas del FC Copenhague, ganó un título la temporada pasada. 

El papel de pionero puede resultar ingrato. Si Bolaños fuese hoy una promesa del fútbol , lo tendría bastante más fácil y encontraría menos obstáculos en su camino. Hubiera podido incluso acceder a una competición más prominente que la liga danesa. Su ejemplo y esfuerzo abrieron muchas puertas en su país y mejoraron la calidad de su fútbol. Ahora disfruta de su recompensa en el mayor de los escenarios imaginables. «Soy el más viejo del equipo», insiste un parlanchín Bolaños, que sigue saboreando el instante. «Pero ahora me siento joven. Son las cosas que consigue el fútbol».

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