Un estudio dirigido por Val d'Hebron muestra que en un modelo animal, la exposición crónica a las partículas de diésel aumenta la frecuencia y la gravedad de las arritmias ventriculares, los trastornos del ritmo cardíaco más peligrosos.
Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Investigación Val de Hebrón (VHIR) y Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) ha podido demostrar que la inhalación de partículas de diésel provoca graves arritmias ventriculares al cambiar la "electricidad" del corazón.
Esta investigación, publicada en el Journal of Particle and Fiber Toxicology, supone un cambio de paradigma, ya que no estamos hablando sólo de una asociación estadística, sino de un efecto directo, explicó el doctor Antonio Rodríguez Sínovas, jefe del grupo de investigación cardiovascular del VHIR.
Para comprender este proceso, el equipo multidisciplinario utilizó un modelo experimental que simuló la respiración de aire urbano contaminado durante tres semanas.Los resultados mostraron que la exposición repetida no sólo desencadena arritmias sino que también cambia permanentemente el corazón, haciéndolo más frágil.
Un dato preocupante que el doctor Ignacio Ferreira González, también jefe del grupo del VHIR, destaca que estos cambios "se observaron en corazones que antes estaban sanos. Esto sugiere que la contaminación puede actuar como un factor causante de enfermedad, y no sólo como un agravante en personas con patología previa".
Además, los expertos destacan que estos resultados ayudan a comprender las razones del alto proceso de contaminación, incluso en personas que están aumentando las hospitalizaciones y muertes por enfermedades cardíacas.
fuente de daño
El estudio examina los mecanismos biológicos que convierten el tejido cardíaco en un sistema arrítmico.El proceso se resume en tres pasos importantes:
- Estrés oxidativo: las partículas de diésel producen muchas moléculas reactivas que dañan las células del corazón.
- Inflamación crónica: El cuerpo responde con una respuesta inflamatoria crónica.
- Fibrosis: Como resultado, se forman pequeñas y firmes cicatrices en el tejido del corazón.
La acumulación de este tejido impide que los impulsos eléctricos del corazón se propaguen adecuadamente, lo que facilita el desarrollo de arritmias ventriculares persistentes.Cuando este proceso se prolonga en el tiempo, el corazón "entra en un estado de mayor actividad eléctrica", añade el doctor González.
La investigación no sólo identifica un problema, sino que explora una nueva solución.Los científicos han intentado utilizar nanopartículas de óxido de cerio (CeO₂NP) como un potente antioxidante.Con estas nanopartículas se reduce significativamente la inflamación y la fibrosis subyacentes al tratamiento, que son normales en el electrocardiograma.
Estas nanopartículas "demuestran que si intervenimos en la enfermedad podemos revertir muchos de los efectos de la contaminación", explica Rodríguez Sinovas."Todavía estamos muy lejos de la clínica, pero abre una excelente línea de investigación".
A pesar de los avances en posibles tratamientos protectores, la comunidad científica está dividida: "La prioridad absoluta debe ser reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire", subraya el Dr. Ferreira González.Este estudio proporciona evidencia concreta para políticas de salud pública que traten la contaminación no solo como un problema ambiental sino también como una amenaza directa y crucial al sistema eléctrico del corazón humano.
*El contenido es elaborado por periodistas expertos en el campo de la salud y aprobado por un comité de expertos de alto nivel.Sin embargo, recomendamos que los lectores consulten a un profesional médico si tienen alguna pregunta relacionada con la salud.
